Reseña “Revisión narrativa de la asexualidad en la especie humana como una orientación sexual”

Hoy les traigo una reseña de un artículo académico que me parece que vale la pena conocer, porque es un resumen de la investigación en torno a la asexualidad existente hasta el 2016. Se llama “Revisión narrativa de la asexualidad en la especie humana como una orientación sexual” y fue publicado en Apuntes de Psicología (vol. 34, no. 1), una revista cuatrimestral del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental.

Su autora es Florencia Catri, psicóloga egresada de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) de Buenos Aires, que actualmente se desempeña como docente en una escuela secundaria, asistente organizativa de la Fundación Acta y adscrita de la cátedra de “Taller de Trabajo Final” del UMSA. Florencia también presentó la comunicación libre Algunas características de la asexualidad en la especie humana considerada como una orientación sexual en el X Congreso Argentino de Salud Mental: Los Límites de la Clínica.

Pasando al artículo, me gustaría empezar por esta cita para mostrarles cuál es el tono general:

A fin de alcanzar una mejor comprensión de la asexualidad, evitar su invisibilización y prevenir la estigmatización y patologización de aquéllos que se identifican como asexuales, es de suma importancia aumentar las discusiones sobre este tema y lograr un mayor conocimiento del mismo, tanto en la población general como en los profesionales de la salud. Por lo tanto, el objetivo general de este trabajo consiste en describir el estado actual de conocimientos acerca de la asexualidad. (p. 6)

El texto comienza describiendo los estudios del siglo XX en donde se menciona la asexualidad como una posible sexualidad en humanos —siendo los más conocidos los de Kinsey (1953), Johnson (1977), Storms (1980) y Nurius (1983)— para luego dividirse en cinco apartados:

  1. La comunidad asexual: la Red para la Educación y Visibilidad de la Asexualidad
  2. Definiciones, características y prevalencia de la asexualidad
  3. Masturbación, fantasías y relaciones sexuales en individuos asexuales
  4. La asexualidad y su relación con los trastornos mentales
  5. Discriminación de la asexualidad y consejos a profesionales

y terminar con una sección de conclusiones y propuestas para futuras investigaciones sobre el tema.

Me ha gustado bastante el artículo, es como una “introducción a la asexualidad” para investigadores y profesionales de la salud. Las únicas críticas que le haría son:

a. Cuando habla de comunidades asexuales, Catri solo menciona Heaven for the Human Amoeba (un grupo Yahoo de principios de los 2000) y AVEN. Esto tiene sentido, porque casi todas las investigaciones existentes hasta el momento reclutan participantes a través del foro AVEN (en inglés) y se centran en esa organización y sitio web como el principal espacio asexual centralizado a nivel internacional. Sin embargo, eso desconoce la existencia de otros espacios y grupos asexuales, tanto online —ya cuando se formó AVEN existían comunidades LiveJournal y foros alternativos, y en la última década las redes sociales han tomado protagonismo (en especial Tumblr y Facebook)—, como presenciales —grupos locales y universitarios, asociaciones nacionales, etc.

b. Aunque el artículo habla de la relación entre la asexualidad y la comunidad LGBT, y menciona la importancia de las políticas inclusivas establecidas por AVEN para abarcar la gran diversidad de experiencias en nuestros espacios, por alguna razón no menciona en esa sección a las personas asexuales LGBT+, a pesar de las elevadas cifras de gente asexual trans y no binaria y de quienes tienen identidades sexuales/románticas no heteronormativas.

c. Catri menciona brevemente la gris-asexualidad y la demisexualidad en la sección sobre definiciones y características, pero me hubiera gustado que hubiera integrado más estas experiencias durante el texto, en especial en las secciones que ahondan en estudios sobre la existencia y percepciones sobre la atracción sexual y la actividad sexual por personas auto-identificadas como parte del espectro asexual.

d. Al hablar sobre orientaciones románticas, asume que todas las personas de la comunidad asexual utilizan el modelo de atracciones diferidas (split attraction model), lo cual no es cierto: Hay quienes se identifican solo como asexuales, gris-asexuales o demisexuales, y hay quienes se identifican con dos (o más) orientaciones, pero no necesariamente del tipo romántico. Esto es especialmente relevante para personas gris-asexuales, quienes sienten algún grado de atracción sexual y pueden querer integrar eso en su definición sexual personal.

e. Otra cosa referida a las orientaciones y relaciones es que el texto hacía hincapié en el deseo de “los asexuales románticos” por tener relaciones “diádicas y monógamas”, y solo menciona la existencia de personas en el espectro que se identifican con el poliamor como consecuencia de ser asexuales y sentir que la única forma de hacer felices a sus parejas es abrir su relación. Nada sobre quienes prefieren las relaciones afectivas no monógamas por razones no vinculadas a su asexualidad, ni sobre quienes se adscriben al anarquismo relacional.

f. Por alguna razón iguala la sexo-negatividad con la antisexualidad, como visiones tóxicas sobre la sexualidad, y luego mete a las personas sexo repelidas (sex-repulsed) en el mismo saco, a pesar de que no están directamente relacionadas.

g. Además, me parece que generaliza demasiado la relación que tienen las personas en el espectro asexual con las actividades sexuales, incluso citando un artículo según el cual todas las personas asexuales ven la masturbación como un acto no sexual desprovisto de emoción…

h. Y por último, y esto es más personal, me causó ruido ver tanta especulación sobre si la asexualidad está vinculada o es consecuencia de un trastorno del deseo sexual, de una serie de factores biológicos, neurológicos u hormonales, traumas pasados, trastornos de personalidad, trastornos del ánimo, pertenencia al espectro autista, etc. Catri menciona que investigadores han visto esta tendencia a la especulación médica o psiquiátrica como una fijación biologicista y esencialista de la sexualidad, pero aún así me dio grima.

Aún con todo esto, recomiendo que lo lean o que lo compartan con profesionales que necesiten o prefieran conocer una visión más académica de la asexualidad, en especial si recién se están adentrando al tema.

¿Qué opinan ustedes? ¿Lo han leído ya?


Si les interesan los estudios sobre asexualidad, pueden encontrar más en esta bibliografía o en el grupo Zotero Asexual Research.

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