Comunidad asexual, Historia de la asexualidad

Opinión en torno al sexo en las comunidades asexuales

Escribo esta publicación a partir de una serie de dudas que me surgieron mientras escribía la página Conceptos claves en torno a la asexualidad y luego mientras contestaba el Ace Community Census 2016 organizado por AVEN (encuesta aún disponible, abierta a quien quiera responder independiente de su orientación sexual). Me quedé un buen rato pegada en las secciones sobre “opinión en torno al sexo”, pensando en los orígenes y las diferencias entre las comunidades hispano y angloparlantes, y no hay mejor forma de obligarte a investigar sobre un tema que escribir un ensayo al respecto :)

Agradecimientos a Sennkestra y lh-moth por ayudarme a recabar información sobre el uso de antisexual y sex-neutral en la comunidad anglo. Francamente esa parte es casi un copia-pega de sus comentarios.

Empecemos con algo de contexto histórico: cuando hablamos de “opiniones en torno al sexo”, hablamos de ideologías o posicionamientos éticos y políticos sobre el sexo y su importancia en la sociedad que nacieron durante los años 80 en espacios lésbicos y feministas estadounidenses, en lo que se conoce como las “Guerras del Sexo” (Feminist Sex Wars o Lesbian Sex Wars). Estas discusiones se centraron en la pornografía, la prostitución, el BDSM y la transexualidad, extendiéndose con los años al resto de normas y prácticas sociales que regulan el sexo y la sexualidad (tales como el patriarcado, la cultura de la violación, la cisheteronormatividad, la monogamia obligatoria, etc.), y cómo estas se representan en la educación, la legislación, la publicidad, los medios de comunicación y la industria del entretenimiento.

Durante estas discusiones se levantaron dos posiciones contrapuestas: por un lado las feministas sexo-negativas, anti-sexo o anti-porno, quienes identificaron la dominación sexual masculina como la raíz de la opresión patriarcal, y abogaron por una mayor regulación y restricción de sus símbolos, la pornografía y la prostitución, en tanto formas y representaciones de objetificación, degradación y violencia hacia las mujeres¹. Por otro lado, las feministas sexo-positivas, pro-sexo o anti-censura, cuestionaron el discurso antipornográfico y antiprostitución como una forma de represión política conservadora que ataca especialmente a las disidencias sexuales y a otros grupos marginados, y pusieron en cambio énfasis en la importancia del consentimiento y de la educación en sexualidad y salud reproductiva.²

Ya han pasado más de 30 años de estas Guerras del Sexo y la discusión aún no ha muerto.

Bastante se ha escrito en la comunidad asexual, al menos en inglés, sobre sexo-positividad, sexo-negatividad y qué significa para une asexual ser sexo-positive. A partir de las reflexiones en torno a cuál podría ser la definición más inclusiva de asexualidad y qué relación existe entre atracción sexual, experiencias personales y posicionamientos políticos que se han dado con fuerza desde el 2005, algunes asexuales feministas comenzaron a levantar una postura sexo-positiva que se enfrentaba a ciertos discursos elitistas y antisexuales que eran la tónica en muchos espacios, llevando a la creación de comunidades asexuales específicamente sexo-positivas (como Apositive y la comunidad Asexuality en LiveJournal), a la emergencia de una serie de críticas al movimiento sexo-positivo actual y al surgimiento del modelo de “opiniones en torno al sexo”.

La principal crítica se vincula a la creencia de que el sexo es necesario y fundamental para tener relaciones sentimentales saludables y una vida feliz, y que solo es posible negarse a tener relaciones sexuales con una pareja de forma temporal (“esperar a estar listx”), ya que de lo contrario nos enfrentamos o a un síntoma de un trauma que es necesario tratar, o a una forma de manipulación y abuso emocional. Otras críticas se relacionan a modelos de consentimiento entusiasta que no incluyen las experiencias de personas asexuales que si tienen sexo, y la presión para declararnos sexo-positives a fin de probar que la asexualidad no es “una forma de glorificación de la represión sexual como ideología identitaria”.

También es común en la comunidad asexual el uso de sexo-negativo (o sexo-neutral, que ya veremos más adelante) como una postura que promueve una examinación crítica al movimiento sexo-positivo, en tanto el sexo no siempre es inherente y moralmente bueno³, aún entre adultos que consienten explícitamente; pero sin relacionar esta postura necesariamente con un discurso anti-pornografía y anti-prostitución.

Y esto nos trae finalmente al modelo particular con que la comunidad asexual ha conceptualizado estas posturas. Este modelo, sin embargo, parece ser algo diferente entre las comunidades asexuales en inglés y en español, que fue lo que me llevó a escribir esto en primer lugar.

Para ejemplificar el modelo difundido en la comunidad angloparlante, veamos la sección relacionada en el Censo Comunitario de AVEN Internacional:

Preguntas relativas a la opinión sobre el sexo en el Censo Comunitario AVEN 2015
Fuente: Ace Community Census 2015 [pdf], porque no se me ocurrió sacarle una captura de pantalla al Censo 2016.
Este es uno de los casos en el Censo AVEN donde se pregunta dos veces lo mismo pero expresado de forma distinta, para analizar si eso cambia las respuestas (y probablemente lo haga). Las opciones, uniendo ambas preguntas, van más o menos así:

Sex-positive: creencia de que el sexo, en general, es más positivo que negativo.

Sex-neutral: creencia de que el sexo, en general, no es ni positivo ni negativo.

Sex-negative: creencia de que el sexo, en general, es más negativo que positivo.

Ninguna de las anteriores, o no estoy segure.

En la comunidad hispanoparlante la cosa cambia un poco, lo que se puede ver claramente en esta infografía publicada por el grupo Asexualidad Mx el pasado octubre:

Infografía creada por el grupo Asexualidad Mx sobre las diferentes opiniones generales sobre el sexo: Sexopositivo, Neutral, Sexonegativo y Antisexual.
Fuente: Asexualidad Mx en Facebook

Aquí una transcripción de las definiciones para quienes no puedan verlas:

Sexopositivo: creer y luchar por la libertad de todos para participar (o no) en actividad sexual consensuada.

Indiferente: poco interés en las actividades sexuales ajenas.

Sexonegativo: idea negativa del sexo; alto valor a la abstinencia o virginidad.

Antisexual: desdén hacia las personas sexualmente activas (o atraídas)

Tal parece que este modelo está basado en el artículo Las personas (asexuales) y el sexo en la Asexualpedia, traducción de un artículo publicado por Lea Vittoria Uva en 2014 (una de las tres traducciones a su trabajo en la wiki, junto con Los asexuales maduros y Cuando la invisibilidad y la patologización se encuentran, publicados también en Avenitas).

Además de una descripción más concreta de cada postura en la versión en español (ejemplos inclusive), dos cosas llaman la atención: la aparición de “sexo-neutral” e “indiferente”, respectivamente, y la de “antisexual” en el segundo modelo.

El concepto de sexo-neutral ha nacido de forma natural varias veces en discusiones sobre la sexo-positividad en la comunidad asexual (se pueden encontrar usos y propuestas independientes en 2006, 2010 y 2013) como una suerte de unión entre sexo-positivo y sexo-negativo, una postura crítica que considera que, aunque el sexo puede ser una experiencia positiva (cuando es seguro, informado y consensual), en muchos casos y para muchas personas no lo es, debido a la falta de interés que alguien sienta, a las normas y expectativas sociales que lo rodean, y a experiencias previas que la persona haya tenido en ambientes y relaciones tóxicas o abusivas. Esta postura también ha sido levantada por algunes feministas sexo-positives en su trabajo, donde la libertad sexual que se busca incluye la libertad de no tener relaciones sexuales; pero muches sienten que esa visión aún no se ha difundido lo suficiente en el feminismo lo que hace necesaria esa distinción, o no se sienten cómodes llamándose a sí mismes “sexo-positives” cuando para elles el sexo no es una experiencia particularmente positiva.

En español, en cambio, se ha usado el término indiferente para hablar de esa postura intermedia, y se levanta como un “no me interesa”, “no es mi problema” o “no tengo una opinión al respecto”, asimilando la postura sexo-neutral crítica automáticamente con la sexo-positiva. Yo argumentaría que el uso de ese término proviene de una confusión entre los modelos de “opinión en torno al sexo” y de “sensaciones/actitudes personales en torno al sexo”, un problema bastante común. O puede que así sea el modelo italiano, no lo sé.

Sobre antisexual: aunque originalmente sinónimo de sexo-negativo, algunos de los primeros sitios y comunidades asexuales (como Asexual Manifiesto Webzine, Asexualism y Antisexualism Online) lo usaron como sinónimo de asexual, sin una vinculación a posturas anti-porno, anti-BDSM o anti-prostitución. Eventualmente este uso decayó, para evitar confusiones cuando el concepto de asexualidad empezó a definirse más estrictamente y separarse del celibato, y en la actualidad la comunidad asexual en inglés vincula “antisexual” más con el foro ruso Antisexual Stronghold —donde al parecer esa división nunca se dió— que con una ideología moral.

Por otra parte, en la comunidad hispanohablane la antisexualidad se considera una forma extremista de sexo-negatividad: mientras una persona sexo-negativa (en este modelo) consideraría que la sociedad actual le da demasiada importancia y presencia al sexo en el cotidiano, daría un alto valor a la abstinencia y validaría el sexo solo como forma de intimidad emocional y/o medio de reproducción dentro de relaciones sentimentales, alguien antisexual impondría que el sexo es indeseable, innecesario e incompatible con la intimidad real, y que toda relación sexual es un abuso nacido de la coacción y opresión sexual social; algo así como una asexualidad política (ver nota 1). La antisexualidad estaría vinculada entonces, en nuestras comunidades, con el elitismo asexual, la creencia de que las personas asexuales son mejores, más puras o más espiritualmente elevadas que las alosexuales, y que la asexualidad real solo existe en el celibato y el repudio al sexo.

Finalmente, algunas estadísticas relacionadas en los Censos de AVEN Internacional:

sexpositive2014_1

Fuente: The 2014 AVEN Community Census: Preliminary Findings. Traducción: 7.2 Sexo-positividad, 7.3 Sexo entre adultos que consienten, 7.4 Sexo en la sociedad. Los resultados del Censo AVEN 2015, al momento de escribir esto, aún no han sido publicados.

Me gustaría terminar dejando en claro que estas posturas políticas —sexo positividad, sexo neutralidad, sexo negatividad, antisexualidad— no son equivalentes a las sensaciones que le provoque a una persona la idea de participar en una actividad sexual —repulsión, indiferencia, placer, etc.—, aunque si existe una cierta correlación estadística:

“Políticas sexuales entre encuestades del espectro asexual, divididas por disposición al sexo”. Fuente: Sexuality and Sexual politics

¿Cuál es su visión sobre el tema? ¿Qué les llama más la atención? Déjenme sus comentarios y conversemos sobre lo que para ustedes significa ser (o no) pro-sexo o sexo-positive.

Ed. 30 noviembre: Olvidé agregar que en español existe el grupo Facebook Asexuales, Grises y Demis Prosexuales (sexpositive).

Ed. 27 enero: También pueden leer A brief history of antisexuality, que trata sobre los primeros conflictos relacionados con este tema en la comunidad asexual, que suelen aparecer en ciclos de tanto en tanto.


1. A partir de esta posición, y bajo la idea de “no dormir con el enemigo”, nacieron dos movimientos dentro del feminismo: el lesbianismo político, cuyo lema fue “el feminismo es la teoría, el lesbianismo es la práctica”; y su hermana menos conocida, la asexualidad política [pdf], según la cual el celibato es la única forma de liberarse de la opresión sexual, en tanto el sexo, en el sistema patriarcal actual, es intrínsecamente un acto de dominación sobre un otro. 

2. Si quieren profundizar en el tema, pueden revisar Lesbian Sex Wars por Elise Chenier, Erotica and the Feminist Sex Wars: a personal herstory por Jean Roberta y El feminismo “pro-sexo” o anti-censura: una lectura sexológica [pdf] por Mª José Rodríguez Martínez. 

3. La autora de este ensayo, Lisa Millbank, no es asexual, pero su concepto de “sexualidad obligatoria” (compulsory sexuality) ha sido ampliamente difundido en la comunidad angloparlante desde la publicación del mismo. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s