Asexualidad y profesionales de la salud, Estudios sobre la asexualidad

Enfoques de estudio en torno a la asexualidad

Esta es mi entrada para el Carnival of Aces de agosto de 2017: Asexuality and Academia, hospedado este mes por el blog Asexual Research.

English version in The Asexual Agenda.


Me gustaría que conversáramos un poco sobre las publicaciones académicas en torno a la asexualidad, los diferentes enfoques que pueden adoptar y el valor que pueden tener para la comunidad asexual.

Les cuento mi experiencia: Aunque me interesa esta investigación y escritos académicos lo suficiente como para mantener una bibliografía temática al respecto —en español y constantemente actualizada— y ayudar de vez en cuando en el grupo de Zotero, con suerte me he leído como diez de esas publicaciones. Reviso las en español para asegurarme que realmente hablan sobre la asexualidad como una orientación o identidad sexual (y no usando usando esta palabra para referirse al celibato, la desexualización social o la androginia) e intento leer completas las más cortas o las que me parecen más interesantes.

Pero así como maravillarme con cada nueva publicación y leer todo lo que llega a mis manos: nah, no realmente.

En parte se debe a que, aunque leer es mi actividad favorita, en realidad me cuesta mucho, en especial ensayos y literatura académica: leer un artículo de, digamos, 20 páginas, me puede tomar fácilmente unas 5 horas o más. Y ya ni hablemos de un entendimiento profundo de las implicaciones prácticas y éticas de lo expresado, que es de suma importancia para quien se acerca a estos estudios en tanto asexual y activista.

Pero la otra parte importante es que tengo una visión crítica acerca de la importancia dada a la investigación académica en la comunidad asexual, en contraste con el vasto conocimiento que nosotres mismes construimos; y de su posible influencia positiva y negativa en tanto forma de reconocimiento de nuestras realidades y problemáticas en círculos científicos y académicos.

Discursos sexológicos

Empecemos con algo de historia. En su tesis doctoral sobre el desarrollo de discursos y vocabulario propio en las comunidades asexuales angloparlantes, Andrew Hinderliter¹ incluye para contextualizar un capítulo sobre los discursos académicos en torno a la asexualidad erigidos durante el sigloe XX (pp. 22-36). Según él, antes del nacimiento de las primeras comunidades asexuales a principios de este siglo, la academia —o más específicamente, la sexología—, había considerado la “asexualidad” bien como una patología, como celibato preferencial, como una categoría desechable, o como una orientación sexual.

Como patología

En estos estudios se presenta la idea como una neurosis o trastorno por falta de deseo sexual normal, comenzando por el concepto de “anestesia sexual” de Richard von Krafft-Ebing en 1886 y llegando los trastornos de “deseo sexual hipoactivo” de Helen Singer Kaplan y de “deseo sexual inhibido” de Harold Lief, propuestos en 1977 y que serían incorporados al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatría Estadounidense desde 1980 (en el DSM-III).

Y eso sin mencionar a la “anorexia sexual”, la “anafrodisia”, la “frigidez” o la “anhedonia sexual”—códigos F52.0 y F52.1 en la actual Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.

F52.0 Falta o pérdida del deseo sexual (Frigidez, Trastorno hipoactivo del deseo sexual); F52.1 Aversión al sexo y falta de goce sexual (Anhedonia sexual)

Como celibato preferencial

En su artículo de 1977 “Asexual and Autoerotic Women: Two Invisible Groups”, Myra Johnson se centra en las experiencias de mujeres que escibieron cartas a revistas describiendo su falta de interés en las relaciones sexuales. La autora comienza por buscar en el idioma inglés un término para hablar de estas mujeres que no tuviera connotaciones religiosas, tras lo cual escribe

Parecen haber muy pocas palabras en el idioma inglés apropiadas para describir a individuos que, independientemente de su condición física o emocional, historia sexual actual, y estado civil u orientación ideológica, parecen preferir no participar en actividades sexuales. Oprimidas por el consenso de que no existen, estas son los “inadvertidas” que en este artículo serán llamadas “asexuales” –por defecto.

Como categoría desechable

El mayor ejemplo es el “grupo X” presentado por Alfred Kinsey en sus informes de 1948 y 1953, definido ahí como

Individuos [que] no responden eróticamente a estímulo heterosexual ni homosexual, ni tienen contacto aparente con individuos de uno u otro sexo en el que se evidencie alguna respuesta.

Esta categoría no calzaba con su idea de la sexualidad humana como un contínuo entre heterosexualidad y homosexualidad (conocida como la Escala de Kinsey), por lo que no dedicó mucho texto al respecto, y muchas ediciones y análisis posteriores sobre sus reportes llanamente la omiten.

Como orientación sexual

Finalmente, la idea de la asexualidad como una (posible) orientación sexual está presente ya desde finales de los 70 cuando Michael Storms, a partir de la Escala de Kinsey y de las discusiones existentes entonces sobre feminidad y masculinidad, crea un esquema bidimensional que consideró la homosexualidad, la heterosexualidad, la bisexualidad, y la asexualidad².

M. Storms (1980) Theories of Sexual Orientation (via)

Este modelo, sin embargo, no alcanzó la popularidad de la Escala de Kinsey, y Hinderliter menciona haberlo encontrado solo en 5 artículos académicos publicados hasta el 2011.

Ciencias de la salud y Ciencias sociales

Actualmente, la asexualidad se suele estudiar desde dos enfoques, que de cierta forma tienen un paralelo con la dicotomía entre naturaleza y cultura: el de las ciencias de la salud y el de las ciencias sociales.

En las ciencias de la salud (sexología, psiquiatría, psicología, neurología, etc.) las principales preguntas suelen ser:

  1. ¿Existe la asexualidad?
  2. ¿Qué causa la asexualidad?
  3. ¿Cómo se debe tratar con las personas asexuales?

Mientras tanto, en las ciencias sociales (sociología, historia, periodismo, estudios de género, etc.) las principales preguntas son:

  1. ¿Quiénes se identifican como asexuales?
  2. ¿Cuál es su discurso en torno a la asexualidad?
  3. ¿Cuáles son las características y problemáticas de las comunidades asexuales?

El enfoque médico es útil como forma de lograr validación social y la despatologización de la asexualidad, que es algo sumamente importante pero que, personalmente, no me apasiona. Me sitúo desde las ciencias sociales, donde usualmente se da por hecho que la asexualidad, como fenómeno social factible, existe y que merece ser estudiada, no para certificarla frente al mundo, sino para conocerla y aprender de ella y de las construcciones de sociedad que se han creado desde nuestras comunidades.

Eso no significa que desprecie todos los estudios sexológicos. Necesitamos más investigación centrada en qué competencias son necesarias para la atención médica a personas asexuales, y cómo readecuar el diagnóstico y tratamiento a determinados trastornos físicos o mentales teniendo eso en cuenta.

Tampoco quiere decir que crea que todos los papers escritos en ciencias sociales sobre la asexualidad sean dignos de admiración. Hay muchos artículos grandilocuentes que en realidad no dicen nada nuevo, y hay quienes se empeñan en presentar a la asexualidad como una ideología mesíanica que acabará no solo con la cisheteronormatividad, sino también con el patriarcado, la política tradicional y el capitalismo.

Squirtle diciendo Vamo a calmarno

Pero aún así, prefiero leer trabajos que no se pasen la primera mitad del texto poniendo en duda mi existencia en pos de dar una imagen de “objetividad” y que usualmente no consideran entre sus variables la multitud de experiencias en torno a la sexualidad, muchas veces contradictorias entre sí, presentes en la comunidad asexual.

Y a ustedes: ¿Qué enfoques les interesan? ¿Qué aspectos de la asexualidad o de las comunidades asexuales sienten que deberían estudiarse más?

Si a alguien le interesa hacerse una idea sobre el alcance actual de la investigación en torno a la asexualidad, les recomiendo empezar por leer “Revisión narrativa de la asexualidad en la especie humana como una orientación sexual” por Florencia Catri.

Notas

¹ El mismo Hinderliter que fue parte del AVEN DSM Taskforce entre 2008-09 y quien durante años mantuvo el sitio web Asexual Explorations.

² Existen modelos similares propuestos como una forma simplificada de explicar los géneros no binarios, clasificando a las personas según si se identifican como mujeres, hombres, ambos o ninguno. Se pueden ve ejemplos del mismo en Bidimensional models for asexuality and gender identity por Isaac y en Queering gender: studying gender identity in ‘normative’ individuals [pdf] por un grupo de investigadores de las universidades de Tel-Aviv y Haifa.

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