Asexualidad en Chile

Los “asexuales” salen del clóset (El Mercurio, 2004)

Hace un tiempo encontré este hilo en el foro de AVEN que menciona un artículo publicado en el diario chileno El Mercurio el 16 de octubre de 2004. Aparece un enlace al sitio web, pero ya no está disponible.

Me quedó la duda de si ese artículo —el primero en Chile en tratar la asexualidad, hasta donde sé— había aparecido solo online o también en la versión impresa, así que por si acaso y ya que estaba cerca, pasé a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional a buscarlo.

¡Y miren lo que tengo!

Fotocopia del artículo Los "asexuales" salen del clóset, El Mercurio (16 de octubre de 2004)
Fotocopia de la versión en microfilm. Ahora sé cómo funcionan los microfilms.

Bajo el corte encontrarán una transcripción del artículo, y algunas notas finales.

Si les gustaría saber qué más se ha publicado sobre la asexualidad en Chile, pueden revisar Asexualidad en Chile: Medios de Comunicación.


Tendencias:

Los “asexuales” salen del clóset

Un grupo de hombres y mujeres dice no al sexo porque no les interesa. Están organizados, tienen sitios web y poleras con el lema “Asexuales: ya no sólo amebas”.

[Imagen de dos jóvenes vistiendo poleras que dicen “Asexuals have other things on their minds” y “No sex, please!”]

[Pie de imagen] ALTERNATIVOS.― Los asexuales pueden sentirse atraídos por otro, pero al momento de intimar, no lo harán sexualmente. Pero aunque son menos susceptibles de enamorarse, pueden desear establecer una relación de pareja.


Si un amigo suyo se declaró abiertamente homosexual o bisexual y usted cree que con ello lo ha visto todo, prepárese. Porque una nueva minoría sexual –o, mejor dicho, asexual– está sacando la voz.

Se trata de los “asexuales”, un grupo creciente de hombres y mujeres a los que el sexo no les llama la atención. No es que se hayan autoimpuesto la castidad, que sublimen sus deseos, busquen un retorno a valores conservadores o sufran de impotencia. Sencillamente no experimentan atracción sexual frente a nadie.

El fenómeno salió a la luz el jueves, en un artículo publicado por la revista “New Scientist”, que tuvo réplicas en “The Independent”, “The Guardian” y “The Times”, entre otros periódicos.

“Orgullo A”

Tras años de silencio en una sociedad hipersexualizada, los asexuales se están organizando a través de internet para decir que su condición no es sólo para las amebas. De hecho, ése es uno de los lemas impresos en sus poleras, que se venden en la red.

También tienen gorras, tazones, mousepads, autoadhesivos, loncheras y hasta ropa interior con mensajes como “Sin sexo, por favor”, “Los asexuales tienen otras cosas en la cabeza” o simplemente “Inefable”.

“Es una orientación, como ser bisexual o heterosexual”, afirma David Jay, fundador de una comunidad asexual online llamada AVEN (Asexual Visibility and Education Network), que ya cuenta con mil 200 miembros.

“Los asexuales no experimentamos atracción sexual. El sexo no nos interesa. Nuestras vidas son tan plenas como las de cualquiera, nuestras relaciones son tan íntimas y complejas como todas, pero sin sexo”, agrega.

Un estudio de la Universidad Brock en St. Catherines, Ontario, Canadá, ofrece la primera estimación de la frecuencia de la asexualidad: cerca del 1% de la población.

Para el análisis se revisó un estudio de prácticas sexuales de más de 18 mil personas en el Reino Unido, de 1994.

El 1% de los participantes estuvo de acuerdo con la frase: “Nunca me he sentido sexualmente atraído por nadie”. Y el 2% nunca había tenido relaciones sexuales. La cifra no estaba tan alejada del 3% que informó sentir una atracción por el mismo sexo.

Nicole Prause, estudiante de doctorado en la Universidad de Indiana en Bloomington, reclutó asexuales a través de internet para preguntarles sobre su experiencia sexual, capacidad de excitación y niveles de deseo.

Sus resultados preliminares revelan que quienes se describen como asexuales a menudo tienen relaciones sexuales pese a no quererlo realmente.

Según el estudio, los asexuales no ven su condición como una enfermedad, sino como una orientación sexual.

La investigación animal muestra que la asexualidad no es exclusivamente humana. Estudios que se llevaron a cabo en los 80 demostraron que hasta 125 de las ratas y gerbos machos no tienen interés por las hembras.

En un estudio con ovejas cerca del 10% de los carneros jóvenes, sexualmente maduros que fueron puestos en un corral con ovejas hembras no mostró ningún interés por aparearse. Luego fueron colocados en un corral junto con otros dos machos o dos hembras y se probó su interés sexual.

Entre el 5 y 7% mostró una tendencia homosexual al exhibir señas de atracción por otros carneros. Pero un 2 a 3% no mostró interés por hembras ni machos.

Entre los autoproclamados asexuales humanos, hay una amplia variedad de experiencias. Algunos admiten que pueden excitarse, mientras que muchos tienen una libido extremadamente baja. Pero todos encuentran el acto físico del sexo como algo completamente extraño.

Testimonios

Una niña norteamericana de 17 años, que declinó dar su nombre, recuerda haber buscado en el diccionario una definición que describiera su sexualidad.

Confidenció en su diario: “¿Qué soy? No soy nada: para ‘nada’ al menos existe una  palabra… Si hubiera una palabra para lo que estoy empezando a pensar que soy no tendría –a diferencia de la palabra homosexual, heterosexual, bisexual, transexual– la palaba sexo en ella. Soy algo diferente”.

Para Kate Goldfield, de 20 años, estudiante universitaria, el sexo es “tan extraño como que me digan ‘Cuando cumplas 18 vamos a llevarte en un transbordador espacial para ir a Marte’”.

Pete, también estudiante, mantiene un pololeo no sexual. “Me excito pero cuando sucede es molesto, porque para mí no tiene ningún sentido”.

EN INTERNET

AVEN
http://www.asexuality.org


Notas

La imagen es de las poleras que se solían vender en el AVEN Store (QEPD).

El artículo no menciona un autor particular, probablemente porque no es una investigación realizada por alguien de El Mercurio, sino basada 100% en el artículo que menciona de New ScientistGlad to be asexual por Sylvia Pagan Westphal. Westphal se interesó en el tema a partir del estudio Asexuality: Prevalence and Associated Factors in a National Probability Sample, publicado ese agosto por Anthony F. Bogaert y de donde viene la estimación de que el 1% de la población es asexual.

Nótese que los testimonios presentado en El Mercurio vienen de ahí y que las citas no siempre son literales.

Andrew Hinderliter, en su presentación durante la Asexuality Conference de 2014 (en inglés), menciona ese artículo en New Scientist como un punto de inflexión en la historia de la comunidad asexual, en cuanto a su crecimiento (medido en “palabras publicadas por mes” y en “primeras publicaciones de usuarios por día”).

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